Las centrales térmicas propiedad de la compañía Endesa de Granadilla (Tenerife) y San Bartolomé de Tirajana (Gran Canaria) emitieron en año pasado 3,42 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2).

Estas dos plantas que se encuentran en Tenerife y Gran Canaria están entre las 20 instalaciones más contaminantes de nuestro país, en concreto, en los puestos 14 y 16, la central térmica de Granadilla expulsó 1,87 y la de San Bartolomé de Tirajana, 1,62 millones de toneladas de CO2, según datos de la Comisión Europea.

Una central térmica es una instalación que produce energía eléctrica a partir de la combustión de carbón, fuel-oil o gas en una caldera diseñada al efecto. El funcionamiento de todas las centrales térmicas, o termoeléctricas, es semejante.

¿Qué es y cómo funciona una central térmica?

El combustible se almacena en parques o depósitos adyacentes, desde donde se suministra a la central, pasando a la caldera, en la que se provoca la combustión. Esta última genera el vapor a partir del agua que circula por una extensa red de tubos que tapizan las paredes de la caldera. El vapor hace girar los álabes de la turbina, cuyo eje rotor gira solidariamente con el de un generador que produce la energía eléctrica; esta energía se transporta mediante líneas de alta tensión a los centros de consumo. Por su parte, el vapor es enfriado en un condensador y convertido otra vez en agua, que vuelve a los tubos de la caldera, comenzando un nuevo ciclo.