Un mordisco que un tiburón cocodrilo ha dado a un cable de fibra óptica que hay entre las islas de Tenerife y Gran Canaria habría generado su fallecimiento y llegada sin vida a Devon, en el sur del Reino Unido. Esta especie marina es muy extraña encontrarla en aguas tan frías. Alguna corriente submarina generó un gran desplazamiento hasta llegar a la zona.

Las asociaciones británicas de protección a los tiburones apuntan que, seguramente, el considerado por mucha gente de forma errónea como mamífero siguió una corriente de agua cálida, profunda antes de alcanzar el agua fría en la que no podría sobrevivir. También existe la tesis de haber sido capturado por una red de pesca y posteriormente abandonado.

El tiburón encontrado mide un metro de largo. Por su tamaño, suelen ser víctimas de captura accidentales. No es peligroso para las personas “pero en realidad fue por los daños causados a un cable de fibra óptica de alta mar entre Gran Canaria y Tenerife, en las islas Canarias”, afirma Paul Cox,  director de la ONG Shark Trust, una ONG que protege a los escualos y que cuenta entre sus patrocinadores con el Banco Santander.