Desde el iniciar de los tiempos, a través de culturas y civilizaciones siempre han convivido historias y leyendas de extraños seres moradores de las tinieblas, demonios, y seres de otros mundos. Estas leyendas ya forman parte del ser humano y su entorno. Muchas de estas historias llegan hasta nuestros días a través de la tradición oral pasados de padres a hijos durante generaciones que poco a poco se emborronado con el paso del tiempo. Una de estas historias son los llamados perros de las tinieblas o Tibicenas, extraños seres de apariencia espectral que puede que algún día que visite las Islas canarias se puede encontrar por alguno de los tantos senderos o caminos repartidos por todas las islas.

Tibicenas es el nombre que los antiguos aborígenes de la Isla de Gran Canaria dieron a unas extrañas entidades demoníacas que formaban parte de su mitología. Son según los antiguos pobladores manifestaciones de seres espectrales que se les aparecían a caminantes y viajeros, especialmente en el medio rural, y que como es normal causaban en estas personas gran miedo. Los tibicenas eran demonios o espíritus malignos que se aparecían ante las personas en la forma de grandes perros de pelaje espeso y oscuro.

La creencia en entidades negativas que se manifestaban en forma de perro se extendía también entre los aborígenes de las islas de La Palma, La Gomera y Tenerife, aunque como entidades singularizadas bajo las denominaciones Yruene, Hirguan y Jucancha respectivamente.

¿Han existido episodios recientes atribuidos a los tibicenas?

El año pasado se tuvo un encuentro con uno en el Barranco de Badajoz en Tenerife. Lo maravilloso de este tema es que desde la época prehispánica hasta el día de hoy, la gente todavía sigue registrando el mismo fenómeno.