Otro de los manjares más conocidos y típicos de nuestra gastronomía, parece que este maravilloso plato es originario de Aragón, aunque en las Islas Canarias haya alcanzado su máxima popularidad pasando a ser otro plato más típico de las islas desde hace mucho tiempo. Sin lugar a dudas es un plato para chuparse los dedos, tus invitados quedaran maravillados.

Ingredientes: 1 conejo de un kilo o kilo y pico , sal gorda 6 dientes de ajo , una punta de cuchillo de pimentón, 1 pimienta picona , aceite, vinagre, laurel , romero, tomillo.

Elaboración:

Cortamos el conejo en cachos no muy menudos y lo ponemos en un recipiente donde lo salamos levemente. En un momento, majamos los dientes de ajo con algo de sal gorda. Sobre esta pasta, echamos el pimentón y la pimienta y seguimos machacando.

Cuando todo esté más o menos cohesionado, agregamos un chorro generoso de aceite y otro, un poco menos, de vinagre. Revolvemos bien. Este majado lo echamos sobre el conejo y le damos a la carne unas vueltas para que se impregne. A continuación, lo majamos con un vaso de vino blanco y le ponemos una hoja de laurel, algo de romero y algo de tomillo.

Bien revuelto otra vez todo, lo dejamos allí algunas horas (entre cuatro y doce es lo aconsejable). Después, vamos sacando los trozos de conejo, friéndolos en una sartén y pasándolos a otro recipiente. En parte del aceite que nos sobra de freír el conejo, calentamos la salsa que nos ha sobrado y la echamos en el otro caldero, para dar un hervor final de unos minutos, hasta que esté en su punto.