Dentro de la política de apuesta por la sostenibilidad que se ha llevado a cabo desde el Área de Servicios Generales, Obras e Industria desde el comienzo del mandato, la ciudad turística implantará un servicio específico de recogida de residuos vegetales  pionero en el archipiélago, que permitirá  gestionar eficientemente los recursos públicos del municipio. Para ello se instalarán trescientos nuevos contenedores de color diferenciado al resto y con cierre controlado por llave, para depositar únicamente los restos vegetales.

Históricamente en el municipio la gestión de este residuo se ha realizado mediante el depósito, mayoritariamente embolsado, en la vía pública, recogiéndose de forma manual por los servicios municipales y trasladando los restos vegetales a la planta de transferencia en un alto porcentaje, perdiéndose la posibilidad de recuperarlo de forma sostenible.

Desde el Área de Servicios Generales, Obras e Industria se ha apostado por contenerizar el residuo “sin embolsar”, y es por ello que en los próximos días se colocarán “300 contenedores de color marrón, con cierre controlado por llave, en las zonas donde se concentran las viviendas con jardines”, explicó el edil del Área, Ángel Montañés. Los vecinos serán informados de cómo deben realizar la operación de vertido de este residuo: “picado, sin embolsar y sin elementos no vegetales”, mediante la entrega de trípticos explicativos y además recibirán “una llave que les permitirá abrir y cerrar los contenedores para evitar que sean usados con otros fines”, subrayó.

Con esta medida se espera que aproximadamente 900 toneladas de residuos dejen de ir a la Planta de Transferencia, por lo que se pagan casi 36.000 euros al año, y vayan a un gestor que dé un trato acorde y con respeto al medio ambiente. Además, el hecho mecanizar la recogida hará que la misma sea “más eficiente y se evite que los residuos sean abandonados en las vías públicas de forma descontrolada, con la afección que ello produce en la imagen de la ciudad”, argumentó Montañés.

La presencia de plástico al encontrar el residuo vegetal embolsado, ha imposibilitado,  por motivos fundamentalmente de riesgos de atrapamiento de los operarios, separar el elemento plástico envolvente. A su vez,  este hecho impide que el residuo vaya al lugar de tratamiento adecuado y que tenga que dirigirse a la planta de transferencia del valle de La Orotava para acabar en el Complejo Ambiental de Arico.

El Ayuntamiento portuense quiere seguir avanzando en la correcta gestión de los residuos, siempre atendiendo a la sostenibilidad y el respeto por el medio ambiente, en coordinación y paralelamente a los proyectos ya iniciados por el Área de Servicios Generales como son: el proyecto europeo Urban Waste y el Plan 70/20 El Puerto Recicla.