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Piden a una mujer que pague la desinfección de la piscina por bañarse en burkini

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Piden a un mujer que pague la desinfección y una compensación por bañarse en una piscina con el burkini. Todo sucedió en Marsella en el sur de Francia, cuando el propietario de la piscina reclamo a la mujer el pago por desinfectar la piscina, la mujer estaba pernoctando en una residencia privada en la que se incluye piscina, su estancia era para una semana.

Mujer con un Burniki

En el primer baño que tuvo con sus hijos no tuvo ningún problema, pero al día siguiente un vigilante la sacó de la piscina al poco tiempo, el vigilante le contó que el sindicato de copropietarios del edificio iba a denunciar al responsable porque una mujer se estaba bañando vestida y con velo.

El responsable inmediatamente le prohibió el baño el resto de su estancia y le pidió a esta familia que abonará la desinfección de la piscina, así como una compensación por el hecho de que la piscina estuviera cerrada por 2 días por su culpa. El responsable decidió retener la fianza de 490 euros hasta que la familia pague la desinfección, como podrán imaginar todo este enrollo se ha liado muchísimo y se cree que acabarán en los tribunales. ¿Que opinan ustedes?

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3 Comentarios

3 Comments

  1. Gregorio Valentín Rosales Santana

    3 Agosto, 2017 at 8:09 pm

    La Ropa se lava en las lavadoras no en las piscinas

  2. Arween

    4 Agosto, 2017 at 1:53 pm

    Pues que a mi no me dejan bañarme vestida en ninguna piscina. Ahora que me digan que es que lo suyo es cuestión de fé. Nose yo si en el Corán viene algo sobre piscinas, no me suena. Y por cierto, pero en el pueblo de estos señores sí tengo que llevar velo. Esto es la polémica de siempre.

  3. alex

    5 Agosto, 2017 at 12:30 am

    que pague!1

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Internacional

Mataron a su novio, pero enamoró al asesino por internet y lo que hizo es brutal

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hace

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Un hombre llamado Bimbo tenía un crimen por encargo como siempre. Uno más. No era uno político ni comercial. Pero en principio consistía en un “trabajo” fácil y no debía despreciarlo para ganar dinero y prestigio. Era mediados de febrero cuando le asignaron la tarea a este sicario de Bogotá.

Debía asesinar sin dilación a un reciclador en la localidad de Bosa de la capital colombiana. Pero algo falló sin esperar. Más precisamente, su arma. Huyó antes de que respondieran con fuego su misión. Pero al escapar del altercado, percibió que una pareja que ingresaba a su vivienda con su vehículo lo había visto, y se le pasó por la cabeza lo peor.

No quería dejar testigos y no vaciló ni un segundoo: asesinó al conductor del automóvil, Ángel Giovany Aparicio, un paramédico. A su lado estaba su preciosa novia, quien desesperada y aterrada lo sostuvo en sus brazos los segundos finales de su vida.

Al principio, la policía no creían en la versión de la mujer. Afirmaban que Aparicio había sido víctima de una bala perdida durante el altercado en la calle. No creían que había sido fusilado sin piedad. Pero ella -cuyo nombre no trascendió por razones de seguridad- sabía bien qué había ocurrido esa noche.

Fue entonces que decidió comenzar a investigar y colaborar junto a la Sijín Bogotá para el esclarecimiento del caso de una vez por todas. Para ello -con la ayuda de los detectives policiales- ideó un plan perfecto: creó varios perfiles falsos en las redes sociales, concretamente en Facebook y comenzó a rastrear conocidos por la zona en que operaba el criminal.

Foto del asesino.

Poco a poco y sin descanso consiguió dar con él. Conocía su supuesto alias y su nombre, que fueron aportados por la policía. Pero necesitaba pruebas para incriminarlo. Hasta que el hombre cayó en la trampa por la red social.

La mujer lo conquistó como nunca se podía haber imaginado, ganó su confianza plena. Intercambiaron mensajes todos los días, de todo tipo. Orales y escrito. Ella le enviaba fotografías sexuales, incluso. Le contaba que estaba sola, que había sido condenada y que cumplía la sentencia en su casa. Decía pertenecer a una peligrosa banda criminal. Por el momento, sería difícil que se conocieran en persona para intentar tener una relación.

Pero le indicaba que estaba ansiosa y continuaba mandándole fotos íntimas para tenerlo bien atento, sin que su rostro apareciera claramente. Ciego este hombre, él también comenzó a contarle sobre su vida. A confesar sus delitos. Le relató varios asesinatos, pero sobre todo el que más le importaba a ella: el de su querido y añorado novio, el paramédico Aparicio.

Foto de su novio.

Al escuchar el mensaje que Bimbo le enviaba por el sistema de mensajería, la joven sintió que la sangre se le congelaba. Pero también sabía que tenía la prueba que tanto necesitaban las autoridades para hallar justicia.

El accionar de la mujer no sólo sirvió para poner tras las rejas al sicario, sino también para poner fin a una peligrosa banda delincuencial de Bogotá: Los Cápsulas, un grupo criminal dedicado al narco y a los asesinatos por encargo que opera desde hace 10 años en Bosa, Piamonte y Humberto Valencia, según consignó el diario El Tiempo. Quince de sus integrantes quedaron detenidos.

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