Cada vez que alguien me dice “¿en serio te lo creíste?” me siento la persona más inocente de este mundo. Muchos dicen que soy demasiado ingenua y que por eso puedo creerme casi cualquier cosa.

Poco me importan esos comentarios, porque creo que ser “demasiado inocentes” nos hace especiales, ya que aún somos capaces de maravillarnos y sorprendernos de situaciones o acciones cotidianas. ¿Te sientes identificado?

En esta ocasión les traemos varios ejemplos de personas demasiado inocentes como para vivir en este mundo tan cruel.