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Internacional

Mujer deja su trabajo para dedicarse exclusivamente a amamantar a su novio a jornada completa

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Jennifer Mulford, de 36 años, contó al diario The Sun que está tomando un poco de tiempo libre para centrarse en el amor y mantener el vínculo enriquecedor que comparte con su novio Brad Leeson, de 36 años—un vínculo alimentado por la leche materna.

Después de leer todo acerca de las Relaciones de Lactancia Adulta (ABR, por sus siglas en inglés) en línea y de la “alegría pura que le brindo a los demás”, Mulford dijo que se dispuso a encontrar al hombre de sus sueños —uno que estuviera de acuerdo con beber su leche materna— en los sitios de citas, foros sobre ABR, e incluso Craigslist. Después de no encontrar nada, le propuso la idea a su ex novio Brad, quien decidió que estaba de acuerdo.

“Estábamos hablando, y Brad me dijo que sentía atracción hacia las mujeres de senos grandes, y que el tamaño siempre había sido un factor en sus relaciones”, relató Mulford a The Sun. “Los dos queríamos lo mismo de la relación, un lazo mágico que sólo la lactancia puede lograr.”

Desde que se embarcó en su viaje de amor moderno, Mulford decidió tomarse un descanso de su empleo de bartender, ya que amamantar a un hombre adulto puede llevar un poco de tiempo. Debido a que dio a luz hace más de 20 años, ambos tienen que participar en el llamado “amamantamiento en seco” durante dos horas todos los días para hacerle creer a su cuerpo que está alimentando a un bebé, una actividad que la pareja logra mediante la succión y el uso de extractores de leche.

Pero el aspecto picante de la lactancia materna no es la razón principal detrás de su nueva relación, dice Mulford. “Ha sido difícil distinguir la diferencia entre el enriquecimiento y las relaciones”, comentó a The Sun.

“A pesar de que es algo hermoso y tranquilo, también es erótico. Ha sido difícil llevar a cabo las primeras sesiones de lactancia sin que se presente la tentación de tener relaciones, pero cada vez se está haciendo más fácil.”

Aunque se haga difícil de entender para el común de los mortales hay personas cuyos apetitos no son lo que se dice normales, pero suponemos que eso es lo que hace de este mundo algo insólito.

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Internacional

Mataron a su novio, pero enamoró al asesino por internet y lo que hizo es brutal

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Un hombre llamado Bimbo tenía un crimen por encargo como siempre. Uno más. No era uno político ni comercial. Pero en principio consistía en un “trabajo” fácil y no debía despreciarlo para ganar dinero y prestigio. Era mediados de febrero cuando le asignaron la tarea a este sicario de Bogotá.

Debía asesinar sin dilación a un reciclador en la localidad de Bosa de la capital colombiana. Pero algo falló sin esperar. Más precisamente, su arma. Huyó antes de que respondieran con fuego su misión. Pero al escapar del altercado, percibió que una pareja que ingresaba a su vivienda con su vehículo lo había visto, y se le pasó por la cabeza lo peor.

No quería dejar testigos y no vaciló ni un segundoo: asesinó al conductor del automóvil, Ángel Giovany Aparicio, un paramédico. A su lado estaba su preciosa novia, quien desesperada y aterrada lo sostuvo en sus brazos los segundos finales de su vida.

Al principio, la policía no creían en la versión de la mujer. Afirmaban que Aparicio había sido víctima de una bala perdida durante el altercado en la calle. No creían que había sido fusilado sin piedad. Pero ella -cuyo nombre no trascendió por razones de seguridad- sabía bien qué había ocurrido esa noche.

Fue entonces que decidió comenzar a investigar y colaborar junto a la Sijín Bogotá para el esclarecimiento del caso de una vez por todas. Para ello -con la ayuda de los detectives policiales- ideó un plan perfecto: creó varios perfiles falsos en las redes sociales, concretamente en Facebook y comenzó a rastrear conocidos por la zona en que operaba el criminal.

Foto del asesino.

Poco a poco y sin descanso consiguió dar con él. Conocía su supuesto alias y su nombre, que fueron aportados por la policía. Pero necesitaba pruebas para incriminarlo. Hasta que el hombre cayó en la trampa por la red social.

La mujer lo conquistó como nunca se podía haber imaginado, ganó su confianza plena. Intercambiaron mensajes todos los días, de todo tipo. Orales y escrito. Ella le enviaba fotografías sexuales, incluso. Le contaba que estaba sola, que había sido condenada y que cumplía la sentencia en su casa. Decía pertenecer a una peligrosa banda criminal. Por el momento, sería difícil que se conocieran en persona para intentar tener una relación.

Pero le indicaba que estaba ansiosa y continuaba mandándole fotos íntimas para tenerlo bien atento, sin que su rostro apareciera claramente. Ciego este hombre, él también comenzó a contarle sobre su vida. A confesar sus delitos. Le relató varios asesinatos, pero sobre todo el que más le importaba a ella: el de su querido y añorado novio, el paramédico Aparicio.

Foto de su novio.

Al escuchar el mensaje que Bimbo le enviaba por el sistema de mensajería, la joven sintió que la sangre se le congelaba. Pero también sabía que tenía la prueba que tanto necesitaban las autoridades para hallar justicia.

El accionar de la mujer no sólo sirvió para poner tras las rejas al sicario, sino también para poner fin a una peligrosa banda delincuencial de Bogotá: Los Cápsulas, un grupo criminal dedicado al narco y a los asesinatos por encargo que opera desde hace 10 años en Bosa, Piamonte y Humberto Valencia, según consignó el diario El Tiempo. Quince de sus integrantes quedaron detenidos.

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