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Mueren Cuatro Españoles voluntarios de una organización en la India

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Cuatro españoles y un conductor indio han fallecido este sábado por la mañana al colisionar el microbús en el que viajaban con un camión en la localidad de Eedigapalle, en el estado de Andhra Pradesh, en el sur de la India, según ha informado varios medios de prensa y el Ministerio de Asuntos Exteriores.

Los cuatro fallecidos en el accidente eran de Andalucía, tres de ellos de Ronda (Málaga), cuyo Ayuntamiento ha decretado tres días de luto oficial , el otro fallecido era de Granada, según ha confirmado la Subdelegación del Gobierno en Málaga. Los fallecidos de Ronda son Josefa Morán Molinillo, Vicente Pérez Moreno y María Nieves López Navarro, mientras que la víctima de Granada es Francisco Pedrosa Gijón.

El viaje por la India, en el que participaban al menos 13 personas, fue organizado por el Centro Baba de Ronda, que ofrece diferente actividades como el yoga y la meditación espiritual y también ejerce una labor social en algunos lugares de la India, como el desarrollo de proyectos sociales, donde colabora con la Fundación Vicente Ferrer, según fuentes del entorno de los fallecidos.

El impacto fue tan fuerte que la parte delantera del microbús quedó completamente aplastada. Dos españoles y el conductor murieron al instante sin sufrir y otros dos fallecieron de camino al hospital. El resto resultaron heridas, dos de ellas graves, según el portavoz de la Fundación. Un trágico suceso que sin duda marcará a esta fundación y a nuestro país.

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Mataron a su novio, pero enamoró al asesino por internet y lo que hizo es brutal

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Un hombre llamado Bimbo tenía un crimen por encargo como siempre. Uno más. No era uno político ni comercial. Pero en principio consistía en un “trabajo” fácil y no debía despreciarlo para ganar dinero y prestigio. Era mediados de febrero cuando le asignaron la tarea a este sicario de Bogotá.

Debía asesinar sin dilación a un reciclador en la localidad de Bosa de la capital colombiana. Pero algo falló sin esperar. Más precisamente, su arma. Huyó antes de que respondieran con fuego su misión. Pero al escapar del altercado, percibió que una pareja que ingresaba a su vivienda con su vehículo lo había visto, y se le pasó por la cabeza lo peor.

No quería dejar testigos y no vaciló ni un segundoo: asesinó al conductor del automóvil, Ángel Giovany Aparicio, un paramédico. A su lado estaba su preciosa novia, quien desesperada y aterrada lo sostuvo en sus brazos los segundos finales de su vida.

Al principio, la policía no creían en la versión de la mujer. Afirmaban que Aparicio había sido víctima de una bala perdida durante el altercado en la calle. No creían que había sido fusilado sin piedad. Pero ella -cuyo nombre no trascendió por razones de seguridad- sabía bien qué había ocurrido esa noche.

Fue entonces que decidió comenzar a investigar y colaborar junto a la Sijín Bogotá para el esclarecimiento del caso de una vez por todas. Para ello -con la ayuda de los detectives policiales- ideó un plan perfecto: creó varios perfiles falsos en las redes sociales, concretamente en Facebook y comenzó a rastrear conocidos por la zona en que operaba el criminal.

Foto del asesino.

Poco a poco y sin descanso consiguió dar con él. Conocía su supuesto alias y su nombre, que fueron aportados por la policía. Pero necesitaba pruebas para incriminarlo. Hasta que el hombre cayó en la trampa por la red social.

La mujer lo conquistó como nunca se podía haber imaginado, ganó su confianza plena. Intercambiaron mensajes todos los días, de todo tipo. Orales y escrito. Ella le enviaba fotografías sexuales, incluso. Le contaba que estaba sola, que había sido condenada y que cumplía la sentencia en su casa. Decía pertenecer a una peligrosa banda criminal. Por el momento, sería difícil que se conocieran en persona para intentar tener una relación.

Pero le indicaba que estaba ansiosa y continuaba mandándole fotos íntimas para tenerlo bien atento, sin que su rostro apareciera claramente. Ciego este hombre, él también comenzó a contarle sobre su vida. A confesar sus delitos. Le relató varios asesinatos, pero sobre todo el que más le importaba a ella: el de su querido y añorado novio, el paramédico Aparicio.

Foto de su novio.

Al escuchar el mensaje que Bimbo le enviaba por el sistema de mensajería, la joven sintió que la sangre se le congelaba. Pero también sabía que tenía la prueba que tanto necesitaban las autoridades para hallar justicia.

El accionar de la mujer no sólo sirvió para poner tras las rejas al sicario, sino también para poner fin a una peligrosa banda delincuencial de Bogotá: Los Cápsulas, un grupo criminal dedicado al narco y a los asesinatos por encargo que opera desde hace 10 años en Bosa, Piamonte y Humberto Valencia, según consignó el diario El Tiempo. Quince de sus integrantes quedaron detenidos.

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