La Palma es uno de esos lugares mágicos donde aun es posible ir de pueblo en pueblo de manera tranquila, donde todo el mundo conoce a todo el mundo y las personas que los visitan son tratados de una manera muy hospitalaria.

En medio de un paraje tan idílico es complicado encontrar personas que se salgan del sistema, que ocasionen daño al entorno natural único o a las personas del lugar, pero las hay. No hace mucho tiempo un joven que vivía en una de las cuevas del interior de la isla fue a hacer sus necesidades en medio de la increíble y verde naturaleza de esa zona, un paraje natural protegido y para no perjudicar el entorno incendió el papel higiénico que había utilizado provocando uno de los incendios más graves que se recuerdan en la isla bonita.

Ese joven es un hippy alemán llamado Scott Verdine Stumpf, un joven sin ingresos declarados de ningún tipo. Pero, ¿de qué vivía este joven? Todo el pueblo de El Paso, lugar donde se solía ver al joven, afirma que nadie le ha dado un céntimo nunca, y tampoco se le conocen trabajos como la venta de artesanía o pedir limosna.

Según la versión oficial, este alemán llevaba cinco meses viviendo en La Palma, en esa cueva, sin ingresos, sin pedir para comer, pero en el momento de ir a declarar ante el juez apareció vestido con ropa de marca, lo cual indica que alguien le da dinero, aunque aun se desconoce quién.

A pesar de la juventud del joven no tiene redes sociales, es invisible en Internet, siendo calificado por la prensa de su país de origen como un “idiota”, dejándolo a su suerte. A nadie le gusta tener un compatriota que es capaz de cometer semejante “estupidez”.

Pero la idiotez de este individuo ha salido cara. Los números de su acción dan escalofríos, con una responsabilidad económica astronómica, pero no paga ni un euro de compensación porque al parecer no tiene ingresos. Eso habría que verlo. El incendio duró cinco días fuera de control, en los que se quemaron casi 5.000 hectáreas y fueron evacuadas, en varias fases, 3000 vecinos. Tuvieron que participar para la extinción de las llamas 568 efectivos y 13 medios aéreos.

Aunque si hay que sentir algo, sin duda es la muerte de un agente forestal que ha dejado una viuda y cinco hijos. Un desastre que nadie pagará, una imprudencia de un joven alemán que vivía en una cueva de un municipio sin que las autoridades supieran que lo hacía. Una desgracia que aun tiene muchos misterios por resolver.