A finales de los años 80 este hombre era uno de los actores norteamericanos más reconocidos y exitosos del mundo, cautivo a muchos mujeres alrededor del mundo y tenía fans a miles, aun siendo un hombre de estatura baja su perfil se caracterizó por la sensualidad y los rasgos finos.

A esto le sumamos su consagrada actuación en la serie lazos familiares (Family Ties), programa por el cual ganó tres premios Emmy y la trilogía de Volver al futuro.

Este joven prodigio mostró sus grandes dotes de actor y la versatilidad para meterse en la piel de cada uno de sus personajes, sin embargo los síntomas de una enfermedad inesperada empezarían a cambiar su vida, cuando en el año 1961 comienza a aparecerle temblores inexplicables en sus dedos, los cuales se convertían en calambres que inclusive llegaban a quitarle la movilidad por breves periodos de tiempo.

Estos serían los primeros síntomas de lo que cambiaría su vida por completo,  pues en poco tiempo su diagnóstico fue el de parkinson neurodegenerativo con la gravedad de ser crónico.

A los 29 años felizmente casado, con un hijo pequeño y en la cima de su popularidad conoce el diagnóstico y tienen que afrontar esta difícil realidad, el actor empezó a beber más de la cuenta, situación que lo llevó a buscar terapia y le ayudó a afrontar de una mejor manera esta enfermedad, en el año 1998 decidió hacer público su estado de salud y a partir de entonces se dedica a promover la investigación relacionada con dicha enfermedad.

Más tarde empezó nuevamente en la actuación en diferentes series, aún con el padecimiento de su enfermedad, para demostrar que una enfermedad no limita la posibilidad de trabajar, Michael J.Fox ha compartido al mundo como la meditación le ayuda a reducir la actividad cerebral, con lo cual hace que su cuerpo no presente  tanta agitación.

El mismo manifiesta “los únicos momentos en los que mi cuerpo no se mueve para nada, son aquellos en los que estoy completamente dormido o aquellos en los que estoy meditando” cuando lo hago bien mi actividad cerebral se lentifica lo suficiente como para quedarme quieto.

Así es la vida de este actor quien en medio de estos  momento oscuros se evidencia fuerte y decidido, a sus 55 años reconoce que ha sido un desafío intenso, pero a la vez satisfactorio, es consciente que su vida se va apagando de una manera diferente a la de otras personas de su edad, pero la luz la encuentra en su forma de afrontar la vida.