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Internacional

McDonald’s despide a este trabajador tras publicar estas fotografías asquerosas de la máquina de McFlurry

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Si una cosa tenemos claro es que las cadenas de comida rápida son el lugar favorito de millones de personas alrededor del mundo porque es difícil resistirse al delicioso menú que nos ofrecen a pesar de que no sea nada saludable para nuestro cuerpo.

Estos días conocimos a través de un estudio que encontraron restos de heces fecales en las bebidas de las cadenas de comida rápida más reconocidas y esto causó alarma en la población de casi todo el mundo, puedes recordarlo aquí. Y en esta oportunidad, la foto que compartió Nick, un empleado de McDonald’s a través de su perfil de Twitter está causando revuelo.

Muchas personas aseguran que es una razón suficiente para dejar de consumir los deliciosos McFlurrys, uno de los postres más vendidos del restaurante de hamburguesas. Se trata del cajón de la máquina de helados que muestra la bandeja metálica llena de desperdicios muy desagradables. El empleado, de Lousiana, Estados Unidos publicó las imágenes llenas de hongos y las reacciones no se hicieron esperar.

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2 Comentarios

2 Comments

  1. Manolo

    27 Julio, 2017 at 10:32 pm

    Y dicen llamarse restaurantes pues si si de basura muerda y veneno veneno
    Por eso están los americanos gordos y enfermos
    Que ignorantes

  2. domingo Cabrera Garcia

    28 Julio, 2017 at 8:16 pm

    Mac Donal deberia premiar a este empleado y despedir al mananger de esa sucursal por no tener todo en condiciones basicas

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Internacional

Mataron a su novio, pero enamoró al asesino por internet y lo que hizo es brutal

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Un hombre llamado Bimbo tenía un crimen por encargo como siempre. Uno más. No era uno político ni comercial. Pero en principio consistía en un “trabajo” fácil y no debía despreciarlo para ganar dinero y prestigio. Era mediados de febrero cuando le asignaron la tarea a este sicario de Bogotá.

Debía asesinar sin dilación a un reciclador en la localidad de Bosa de la capital colombiana. Pero algo falló sin esperar. Más precisamente, su arma. Huyó antes de que respondieran con fuego su misión. Pero al escapar del altercado, percibió que una pareja que ingresaba a su vivienda con su vehículo lo había visto, y se le pasó por la cabeza lo peor.

No quería dejar testigos y no vaciló ni un segundoo: asesinó al conductor del automóvil, Ángel Giovany Aparicio, un paramédico. A su lado estaba su preciosa novia, quien desesperada y aterrada lo sostuvo en sus brazos los segundos finales de su vida.

Al principio, la policía no creían en la versión de la mujer. Afirmaban que Aparicio había sido víctima de una bala perdida durante el altercado en la calle. No creían que había sido fusilado sin piedad. Pero ella -cuyo nombre no trascendió por razones de seguridad- sabía bien qué había ocurrido esa noche.

Fue entonces que decidió comenzar a investigar y colaborar junto a la Sijín Bogotá para el esclarecimiento del caso de una vez por todas. Para ello -con la ayuda de los detectives policiales- ideó un plan perfecto: creó varios perfiles falsos en las redes sociales, concretamente en Facebook y comenzó a rastrear conocidos por la zona en que operaba el criminal.

Foto del asesino.

Poco a poco y sin descanso consiguió dar con él. Conocía su supuesto alias y su nombre, que fueron aportados por la policía. Pero necesitaba pruebas para incriminarlo. Hasta que el hombre cayó en la trampa por la red social.

La mujer lo conquistó como nunca se podía haber imaginado, ganó su confianza plena. Intercambiaron mensajes todos los días, de todo tipo. Orales y escrito. Ella le enviaba fotografías sexuales, incluso. Le contaba que estaba sola, que había sido condenada y que cumplía la sentencia en su casa. Decía pertenecer a una peligrosa banda criminal. Por el momento, sería difícil que se conocieran en persona para intentar tener una relación.

Pero le indicaba que estaba ansiosa y continuaba mandándole fotos íntimas para tenerlo bien atento, sin que su rostro apareciera claramente. Ciego este hombre, él también comenzó a contarle sobre su vida. A confesar sus delitos. Le relató varios asesinatos, pero sobre todo el que más le importaba a ella: el de su querido y añorado novio, el paramédico Aparicio.

Foto de su novio.

Al escuchar el mensaje que Bimbo le enviaba por el sistema de mensajería, la joven sintió que la sangre se le congelaba. Pero también sabía que tenía la prueba que tanto necesitaban las autoridades para hallar justicia.

El accionar de la mujer no sólo sirvió para poner tras las rejas al sicario, sino también para poner fin a una peligrosa banda delincuencial de Bogotá: Los Cápsulas, un grupo criminal dedicado al narco y a los asesinatos por encargo que opera desde hace 10 años en Bosa, Piamonte y Humberto Valencia, según consignó el diario El Tiempo. Quince de sus integrantes quedaron detenidos.

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