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Marruecos está totalmente desconectada del resto de África y NO tenías ni idea

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Marruecos es bastante desconocido para la población española, aunque muchos creen saber la realidad de este país, lo desconocen por completo. Este país está prácticamente desconectado del resto de África. Actualmente es una de las potencias de África y el país que más está creciendo económicamente de toda la zona con diferencia.

Mucha gente no sabe que tiene su frontera cerrada con Argelia, una frontera que ocupa 1.559 kilómetros. Esta frontera lleva cerrada desde el año 1994. La Guerra que tuvo Marruecos con Argelia la llamada “Guerra de las Arenas” en el año 1963 sumado a importante diferencias ideologicas y politicas  hacen que esta frontera este cerrada para siempre. También Argelia apoya a los saharauis lo que hace una reconciliación casi imposible.

Por otro lado por el sur de Marruecos, y la zona ocupada del Sahara Occidental, hace casi imposible que nadie entre tampoco, dejando prácticamente Marruecos desconectada del resto de África por tierra.

En el Sahara occidental existe el llamado Muro marroquí, Muro de seguridad o Muro del Sahara Occidental es un conjunto de ocho muros defensivos de una longitud superior a los 2720 km construidos por Marruecos en el Sahara Occidental. Es una zona militar con búnkeres, vallas y campos de minas, construida con el fin de proteger el territorio efectivamente ocupado por Marruecos de las incursiones del Frente Polisario, y evitar la vuelta de los refugiados saharauis al territorio.

La construcción de este muro se inspiró de la Línea Bar Lev, construida por Israel a lo largo del Canal de Suez, el muro fue construido por el ejército marroquí, con la ayuda de expertos israelíes y la asistencia financiera de Arabia Saudita.

La construcción se llevó a cabo en varias fases, cada una de las cuales ampliaba el territorio controlado por el ejército marroquí. Así, en muchos lugares el muro es en realidad un conjunto consecutivo de distintos muros.

Cada cuatro o cinco kilómetros está desplegado una compañía militar, generalmente infantería, aunque también otros cuerpos como paracaidistas. Cada 15 km hay un radar para informar a baterías de artillería próximas, hacia el interior es territorio minado, alambrado, además de obstáculos como muros de arena o de piedras (inferiores a 1 metro normalmente).Se habla de una cifra entre 7 y 40 millones de minas.

Es defendido por unos 180.000 soldados marroquíes. Para contrarrestar cualquier posible ataque por sorpresa en el desierto, el ejército marroquí ha puesto en marcha un sistema de vigilancia a lo largo de todo el muro, que van desde sencillos sistemas de alarma hasta radares de tipo Rasura y AN/PPS-15 que puede detectar el movimiento en un radio de hasta 60 kilómetros.

El muro empezó a construirse en 1980 para mantener fuera del alcance de los saharauis los dos tercios del Sahara Occidental, donde se hallan las minas de fosfatos de Bucraa así como la zona costera, que es de una gran riqueza pesquera. El territorio más allá del muro está bajo el control del Frente Polisario, en lo que denominan Territorios Liberados, y una zona hostil, parte del desierto del Sahara que casi no posee importancia económica.

Según el gobierno marroquí sus objetivos pretenden ser:

Proteger de acciones militares saharauis a las ciudades más importantes
Proteger los yacimientos de fosfatos y la riqueza pesquera
Crear una concentración de fuerzas para una mejor defensa
Eliminar o reducir el factor sorpresa
Obstaculizar cualquier ofensiva o acción armada
Limitar el efecto guerra de guerrillas

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Internacional

Mataron a su novio, pero enamoró al asesino por internet y lo que hizo es brutal

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Un hombre llamado Bimbo tenía un crimen por encargo como siempre. Uno más. No era uno político ni comercial. Pero en principio consistía en un “trabajo” fácil y no debía despreciarlo para ganar dinero y prestigio. Era mediados de febrero cuando le asignaron la tarea a este sicario de Bogotá.

Debía asesinar sin dilación a un reciclador en la localidad de Bosa de la capital colombiana. Pero algo falló sin esperar. Más precisamente, su arma. Huyó antes de que respondieran con fuego su misión. Pero al escapar del altercado, percibió que una pareja que ingresaba a su vivienda con su vehículo lo había visto, y se le pasó por la cabeza lo peor.

No quería dejar testigos y no vaciló ni un segundoo: asesinó al conductor del automóvil, Ángel Giovany Aparicio, un paramédico. A su lado estaba su preciosa novia, quien desesperada y aterrada lo sostuvo en sus brazos los segundos finales de su vida.

Al principio, la policía no creían en la versión de la mujer. Afirmaban que Aparicio había sido víctima de una bala perdida durante el altercado en la calle. No creían que había sido fusilado sin piedad. Pero ella -cuyo nombre no trascendió por razones de seguridad- sabía bien qué había ocurrido esa noche.

Fue entonces que decidió comenzar a investigar y colaborar junto a la Sijín Bogotá para el esclarecimiento del caso de una vez por todas. Para ello -con la ayuda de los detectives policiales- ideó un plan perfecto: creó varios perfiles falsos en las redes sociales, concretamente en Facebook y comenzó a rastrear conocidos por la zona en que operaba el criminal.

Foto del asesino.

Poco a poco y sin descanso consiguió dar con él. Conocía su supuesto alias y su nombre, que fueron aportados por la policía. Pero necesitaba pruebas para incriminarlo. Hasta que el hombre cayó en la trampa por la red social.

La mujer lo conquistó como nunca se podía haber imaginado, ganó su confianza plena. Intercambiaron mensajes todos los días, de todo tipo. Orales y escrito. Ella le enviaba fotografías sexuales, incluso. Le contaba que estaba sola, que había sido condenada y que cumplía la sentencia en su casa. Decía pertenecer a una peligrosa banda criminal. Por el momento, sería difícil que se conocieran en persona para intentar tener una relación.

Pero le indicaba que estaba ansiosa y continuaba mandándole fotos íntimas para tenerlo bien atento, sin que su rostro apareciera claramente. Ciego este hombre, él también comenzó a contarle sobre su vida. A confesar sus delitos. Le relató varios asesinatos, pero sobre todo el que más le importaba a ella: el de su querido y añorado novio, el paramédico Aparicio.

Foto de su novio.

Al escuchar el mensaje que Bimbo le enviaba por el sistema de mensajería, la joven sintió que la sangre se le congelaba. Pero también sabía que tenía la prueba que tanto necesitaban las autoridades para hallar justicia.

El accionar de la mujer no sólo sirvió para poner tras las rejas al sicario, sino también para poner fin a una peligrosa banda delincuencial de Bogotá: Los Cápsulas, un grupo criminal dedicado al narco y a los asesinatos por encargo que opera desde hace 10 años en Bosa, Piamonte y Humberto Valencia, según consignó el diario El Tiempo. Quince de sus integrantes quedaron detenidos.

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