El nombre de esta chica es Soukaina Aboudrar y tiene veinte años recién cumplidos, esta joven a sido detectada como una de las más importantes y peligrosas colaboradoras del Estado Islámico en la Península Ibérica.

Después de jurar fidelidad a Daesh, esta chica entraba en prisión preventiva, permaneciendo encerrada desde entonces, como una de las internas más peligrosas y con un grado de vigilancia superior a la del resto de internas. Sin embargo, en los últimos días la joven radical está disfrutando de una serie de polémicos privilegios que no suelen concederse a otros presos de ese tipo y menos en esa cárcel.

Soukaina entró en la cárcel el 8 de diciembre del año pasado, encontrándose en la actualidad en el centro penitenciario de Picassent de Valencia, interna en calidad de Primer Grado, esta condición es la más restrictivo de todos los que hay, según declaraciones oficiales:

“por su peligrosidad extrema o manifiesta inadaptación a los regímenes ordinario y abierto”.

Esta chica llegó a ser una de las principales bazas propagandísticas del ISIS en España para captar adeptos, Soukaina publicaba mensajes en las redes para la captación de futuros yihadistas, pero a pesar de todo y desde hace algo más de un año después de entrar en la prisión valenciana, a la joven se le está permitiendo gozar de algunos privilegios que ninguna otra reclusa puede tener.

Los privilegios que cuenta Soukaina son los de participar con internos de otros módulos menos restrictivos en cursos de formación para poder dar clases como monitor deportivo. Se trata de un privilegio nada habitual, siendo el único caso en toda España, la yihadista dispondrá de 8 horas de libertad para recibir los cursos convirtienose en la primera presa en gozar de estas oportunidades con ese grado. En unos meses, Soukaina, habrá terminado el curso y podrá ser monitora deportiva en el centro penitenciario.

Otro de los privilegios que dispondrá en breve es el del uso del ‘hiyab’ dentro centros penitenciarios españoles, podrá ir tapada con el velo tradicional de su religión por todas partes, un hecho que será revolucionario en casi todas las cárceles del mundo. Soukaina tiene ahora 20 años pero al cumplir los 18, se comprometió con Daesh en Pájara, el pueblo de Fuerteventura que le vio nacer jurando lealtad al califato y entrando en prisión por lo mismo.

Si está bien o mal lo dejamos a criterio de nuestros lectores que seguro participarán en la noticia dada por el periódico “El Español” y que tanta polémica está causando en internet.