Los gritos desconsolados de un niño pueden hacer sentirse impotentes a los padres. Cuando se trata de bebés es especialmente frustrante porque es difícil saber lo que les pasa. Cuando van creciendo se va haciendo más fácil porque ya nos pueden decir qué les ocurre.

Abri Bentley era una alegre niña de 8 años que había crecido sin grandes problemas. Sin embargo llevaba unas semanas despertándose en mitad de la noche con un gran dolor en su pierna izquierda.

Lloraba y gritaba cuando el dolor se hacía más intenso. Su madre, Nikkole, al oír a su hija gritar obviamente se preocupó. Una noche en la que Abri tenía mucho dolor, sus padres la llevaron a urgencias. Los médicos intentaron calmar a Abri y a su familia, y la mandaron de vuelta a casa diciendo que se trataba sólo de dolor por el crecimiento.

No se pierdan este vídeo tan impactante que seguro tardarán en recordarlo después de verlo.