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La Leyenda de la Cueva de las MIL momias

La cueva de las mil momias es una obra del año 2010, prologada por el escritor tinerfeño Alberto Vázquez-Figueroa y dividida en dos partes: la primera contiene dos ensayos históricos a cargo de Daniel García y Antonio Tejera Gaspar. La segunda incluye la novela Entre cuevas de la que es autor David Galloway. El libro incluye también fotografías realizadas por Juan Francisco Delgado, editor asimismo del libro.

La obra busca desentrañar los misterios del recinto funerario guanche de Herques considerado este el mayor yacimiento funerario de Canarias, situado en el sur de la isla de Tenerife (España). La novela, de la que es autor David Galloway, mezcla la investigación histórica con recursos propios de la novela de misterio.

El historiador José de Viera y Clavijo fija la fecha del descubrimiento de la cueva en 1763 o 1764 en un cerro escarpado que contenía cientos de momias guanches. Un hallazgo motivado por causas como la explotación de la orchilla. La obra tuvo una gran repercusión en el archipiélago y en el resto de España, incluso el 21 de octubre de 2010 fue presentada en el Parlamento de Canarias.

Han sido muchos los historiadores que han hablado de esta misteriosa cueva que a día de hoy no ha sido descubierta y que muchos investigadores siguen buscando ya que encontrarla seria como el Santo Grial para los arqueólogos de Canarias, aunque para mucha gente del lugar su descubrimiento seria una verdadera pena porque significaría su expolio total y saqueo, como ha pasado en otros puntos del archipiélago canario.

Según José de Viera y Clavijo, 1776. En la época se acababa de descubrir un panteón guanche increíble, cuyo descubrimiento derrama mucha luz sobre esta parte de nuestra historia antigua. La cueva, con una entrada de muy difícil acceso, es en lo interior alta y acompañada de algunos nichos abiertos en la peña. Está en un cerro muy escarpado del barranco de Herques, entre Arico y Güímar, en el país de Abona, y tan llena de momias, que no se contaron menos de mil… A la verdad, yo no había admirado tanto hasta entonces aquel artificio con que estos isleños inmortalizaban sus cuerpos… Las mortajas o forros en que estaban arrollados desde pies a cabeza, con unos pellejos de cabra cosidos con primor. Algunos cuerpos tienen hasta cinco o seis, puestos unos encima de otros. Habiéndose encontrado varones con los brazos extendidos sobre ambos muslos y las hembras con las manos juntas hacia el vientre. Aun la misma colocación que tienen los sexos en este cementerio es objeto digno de atención, porque están en camas y filas, sobre unos como andamio o catrecillos de madera todavía incorrupta, cuyo espectáculo no tiene nada de honroso.

Por otra parte uno de los colonos de Tenerife que tuvo acceso a una de las grandes necrópolis guanches fue el médico inglés Thomas Nichols en el año 1652. En Güímar observó en una cueva con unos 300 a 400 cadáveres, y los guanches que lo acompañaban dijeron que en la isla existían al menos veinte cuevas como aquella.

Esta claro que ha día de hoy no se ha descubierto prácticamente nada de estas necropolis que siguen ocultas en los barrancos y montañas de Tenerife con accesos casi imposibles. La leyenda de la cueva de las mil momias sigue vigente con las cronicas y que seria un descubrimiento totalmente increíble para Tenerife y Canarias en general.

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