La isla de San Borondón es una leyenda popular de las Islas Canarias (España) sobre una isla que aparece y desaparece desde hace varios siglos, con origen en el periplo legendario de San Brandán de Clonfert («San Borondón»). Este mito tiene un supuesto origen en la Grecia clásica. La isla se conoce en Europa como «isla de San Brandán» desde su plasmación por los cartógrafos medievales. En Canarias el mito fue adoptado con entusiasmo, y adaptado, hasta en el nombre, a la idiosincrasia local. Debido a sus características y comportamientos extraños, como el aparecer y desaparecer o esconderse tras una espesa capa de niebla o nubes, ha sido llamada «la Inaccesible», «la Non Trubada», «la Encubierta», «la Perdida», «la Encantada» y algún apelativo más.

El Tratado de Alcaçovas, suscrito entre España y Portugal en 1479 para repartirse territorialmente el Atlántico aún por navegar, especificaba claramente que San Borondón («aún por ganar») pertenecía al Archipiélago Canario. La bahía de Samborombón (Provincia de Buenos Aires, Argentina) fue nombrada de tal modo durante la expedición de Magallanes en marzo de 1520, en la creencia de que había sido formada por el desprendimiento de la isla de San Borondón del continente americano.

La búsqueda de San Borondón

Hay relatos desde siglos que narran la aparición de la isla, de la visión por muchos testigos y de su posterior desaparición, mientras que otras personas atribuyen la extraña aparición a alguna acumulación de nubes en el horizonte o a un fenómeno de espejismo.

Expediciones navales

La leyenda de San Borondón llegó a adquirir tal fuerza en Canarias que durante los siglos XVI, XVII y XVIII se organizaron expediciones de exploración para descubrirla y conquistarla. Entre ellas pueden enumerarse:

Finales del siglo XV: Fernando de Viseu, sobrino del Infante Don Enrique el Navegante de Portugal.
1526: Hernando de Troya y Francisco Álvarez, vecinos de Gran Canaria.
1570: 3 de abril: Hernán Pérez de Grado, regente de la Real Audiencia de Canarias; afirma a su regreso haber estado en sus costas y haber perdido allí a parte de sus tripulantes. Pedro Vello, piloto portugués, relata como cerca de Canarias tuvo que cambiar su rumbo para refugiarse del viento y se encontró con San Borondón. Desembarcó en la isla junto a otros dos tripulantes, que debió abandonar en ella porque el viento arreció y le obligó a retirarse con premura. Fernando Villalobos, regidor de La Palma, con tres navíos. Alonso de Espinosa, gobernador de El Hierro.
1604: Gaspar Pérez de Acosta y Fray Lorenzo de Pinedo, franciscano y marinero; sólo hallan una acumulación de nubes y celajes en el horizonte.
1721: Gaspar Domínguez, capitán de mar y vecino de Santa Cruz de Tenerife, con una balandra en lo que fue la última expedición oficial, por encargo de Juan Mur y Aguirre, Capitán General de Canarias.