Nuestra tierra es un negocio redondo para muchas cadenas hoteleras que se hacen millonarias con nuestro turismo. Con tan poco suelo urbanizable y la dirección de Costas tan exigente, una guerra comercial está siendo librada sin que los canarios sepan nada de ella.

Esa “dirección general de Costas” protagonista de expulsar a canarios de sus casas por estar cerca del mar y que concede terrenos a cadenas hoteleras, acaba de verse envuelta en un escándalo sin precedentes. Un juzgado de Madrid ha admitido a trámite una querella presentada por el exfiscal Pedro Horrach en nombre de una empresa vinculada a Santana Cazorla, que es uno de los grandes hoteleros de nuestra tierra, contra dos cargos de nuestra querida dirección general de Costas por prevaricación.

Se les acusa de favorecer en una obra a su rival en el sector hotelero canario, la cadena hotelera Lopesan. Los acusados son Rafael López Orive que es delegado de Costas en Canarias, y Josefa Solernou, subdirectora de dominio público.

Por un lado está Lopesan (Eustasio López González), este cuenta en nuestra tierra con más de 16.500 camas en sus 22 hoteles, y por el otro el Grupo Anfi (Santiago Santana Cazorla), líder europeo en multipropiedad, una guerra entre estas dos empresas hoteleras que se libra en nuestra preciosa tierra.