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La antigua costumbre canaria llamada “El zorrocloco” que te dejara sin palabras

En las Islas Canarias hay innumerables tradiciones, leyendas e historias, pero la que le vamos a contar a continuación es una de las que más nos ha llamado la atención, ya que es algo muy singular y que posiblemente mucha gente no tenga ni idea. Posiblemente si se hiciera en hoy día provocarían ríos de tinta.

Esta costumbre canaria fue apodada El Zorrocloco, consistía en que el marido de la parturienta se ponía enfermo a la misma vez que el nacimiento o en los días posteriores al parto, los maridos se acostaban en otra habitación y recibían cuidados y atenciones de la partera al igual que la mujer recién dada a luz.

Una vez nacido el bebe, el marido mandaba tirar un puñado de mostaza por encima del tejado de la casa, para ahuyentar a las brujas. Las madres desde que nacían sus hijos cada día al llegar la noche encendían velas que las depositaban detrás de las cunas de los bebes, así según sus creencias los protegían de brujas, demonios, etc…

Durante los primeros nueve días hasta que llegaba el día del bautizo en la casa de los padres se celebraba las velas paridas, reuniéndose toda la vecindad del pueblo para velar por el recién nacido. Ellos creían que así protegían a los niños de todo tipo de seres malignos.  Estas veladas  duraban hasta la madrugada, se cataba y bailaba a la luz de las velas con los sonidos de timples y bandurrias, muchos de ellos animados por el alcohol que hacían por un momento olvidarse de las gran cantidad de calamidades que pasaban día a día.

Durante estas veladas se repartían caldos de pollo. chocolate,tortillas y arroz con leche. Durante las altas horas de la madrugada, después de una noche de baile y diversión perdidos por el alcohol, muchas parejas realizaban los llamados actos impuros, por ello la iglesia intentaba por todos los medios reprimir estos actos, dados que eran focos de inmoralidad y pecado entre fieles.

El juerga de las velas paridas se prolongaban hasta el amanecer antes del día del Bautizo, partir luego hacia la iglesia para bautizar al bebe. Cuando acaba el bautizo y regresaban de la iglesia seguían comiendo bebiendo y bailando hasta el amanecer, siendo ésta la última vela.

Esta costumbre parece ser que estaba más extendida en ciertas zonas de  El Hierro, La Palma y Lanzarote.

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  • Muy curiosa la historia. Si recuerdo a mi tía llamarnos a algunos de sus sobrinos zorrocloco cuando nos cogía en alguna de las nuestras y nos poníamos con caras de ángel.

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