Finalmente la telenovela se resuelve y el enigmático Cabildo de Tenerife asumirá el gasto de las obras del Circuito de Velocidad de Tenerife que estará ubicado en Granadilla de Abona, una vez terminado el complejo se otorgará mediante concesión la explotación del complejo deportivo del motor.

De esta manera el Cabildo de Tenerife resolverá el expediente iniciado con con la empresa Onda Rossa SL dándolo por extinguido. El coste aproximado del proyecto será de 23,6 millones de euros para poder afrontar toda la construcción deportiva, que según el Cabildo cree se recuperarán con el canon de explotación si todo sale bien claro.

De esta manera se quitan por la vía rápida a la multitud de asociaciones del motor que les estaban presionando y dan salida rápida al proyecto para que no esté estancado nunca más, pero todo esto genera una enorme controversia en la sociedad tinerfeña, ya que hay muchas cosas más urgentes que arreglar como hospitales, redes de saneamiento y un sin fin de penalidades. La controversia está servida, no dejara a nadie indiferente.