Mucha gente que vive en Canarias desconoce totalmente algunos de los sucesos que ocurrieron en las islas con la sublevación militar de 18 de julio de 1936. En el archipiélago también existieron campos de concentración provisionales para los acusados y para los que eran condenados a muerte. Los espacios empleados no eran más que edificios que tenían otras funciones y que por lo tanto no estaban convenientemente distribuidas. En Tenerife y Gran Canaria había una gran cantidad de personas que había que encarcelar, muchos fueron torturados y asesinados de muchas maneras, estas cárceles provincianas quedarían totalmente abarrotadas.

En la isla de Gran Canaria se situó en un primer momento el Campo de Concentración de La Isleta que estuvo totalmente abarrotado hasta que en el año 1937 fue abandonado y sus presos llevados a las instalaciones del antiguo Lazareto de Gando, un tiempo más tarde serian trasladado una vez más al campo de concertación de Las Torres hasta el año 1941.

Antiguo Lazareto de Gando, reconvertido por los golpistas en Campo de Concentración.

En la Isla de Tenerife se habilito como centro de detención y cárcel sobre unos antiguos almacenes que fueron cedidos a tal fin por sus propietarios, utilizándose como lugar de detención. Eran los almacenes que la Casa African Eastern, Spain, poseía en la Avenida de Las Asuncionistas de Santa Cruz de Tenerife, que previamente habían pertenecido a la exportadora de plátanos y bananos, Fyffes. El representante de la casa Elder en Tenerife, a la sazón cónsul de Suecia, donó veintitrés rollos de alambre de espino, para evitar la fuga de los presos. Circuló un periódico entre los presos llamado Léeme, léete, hecho a mano. Estuvo operativa como prisión y centro de detención hasta el año 1950. Llego a tener 1.500 presos.

Tambien en Tenerife existio otros centros de detención como los Barracones de Los Rodeos y VilaFlor y también los conocidos en la época barcos-prisión o cárceles flotantes que eran aún peor que los campos de concentración donde se hacinaban cientos de personas y donde eran asesinadas y tiradas al mar, por otro lado, estaba la Cárcel de Mujeres de la Orotava. Para los homosexuales estaba la tristemente conocida Colonia Agrícola Penitenciaria de Tefia en Fuerteventura. En torno a unos 20.000 ciudadanos canarios sufrieron la terrible experiencia de ser internado en un campo de concentración, siendo torturados o asesinados.