Esta es una de esas historias de amistad entre animales y personas, una historia preciosa que empieza con el encuentro de un pequeño pulpo y una submarinista que contemplaba los maravillosos fondos marinos de la isla de Tenerife.

En este asombroso vídeo se demuestra que la curiosidad es un rasgo natural de todos los seres vivos, especialmente entre los pulpos, una especie que se a demostrado que posee una gran inteligencia para cientos de cosas.

En este insólito vídeo se puede apreciar como el pequeño pulpo no duda en acercarse a la submarinista, se agarra con sus 300 ventosas a su mano y recabar información sobre su nueva amiga que espera sea para siempre. Lo cierto es que es alucinante ver cómo el octópodo regresa una y otra vez para ‘engancharse’ a su colega humana. En la web de National Geographic donde se puede ver el vídeo, se comenta como algunos realizadores del canal se conmueven por este acto.

Una historia preciosa y fraguada en las aguas canarias.