El conocido Aeropuerto de los Rodeos en Tenerife está situado al norte de la isla. Fue construido en los años 20 previa petición de una empresa holandesa para realizar vuelos internacionales. En año 1977, el 27 de marzo se produjo uno de los accidentes más graves de la aviación civil a nivel mundial, donde dos aviones colisionaron uno despegando y otro cruzándose en la pista, provocando más de 580 víctimas.


A las pocas semanas de ese trágico desenlace en el Aeropuerto de lo Rodeos se empezaron a observar cosas extrañas, muchos operarios de pista aseguraban ver cosas extrañas, oír voces, lamentos y llantos. Pero sin duda lo más impactante, es el misterio de la niña de la garita que ronda por dicho aeropuerto. Según dicen, al identificar todos los cadáveres, faltaba una niña la cual su cuerpo nunca fue recuperado.


Varios testigos aseguran que han tenido experiencias paranormales en el aeropuerto con dicha niña. Uno de estos testigos era un militar que se encontraba una noche haciendo un servicio de vigilancia en una garita cercana, cuando sobre las tres de la madrugada de repente se cruza delante suya una niña, según su relato estaba a unos 15 metros “Recuerdo que tenía el cabello oscuro y la piel pálida, aunque con un cierto brillo.

Además, portaba un camioncito de juguete” relata el hombre. Se cruzó de izquierda a derecha y se perdió en la noche. Su experiencia duro unos 15 a 20 segundos. Este militar se quedó en shock pensando ¿qué demonios hacía una niña de 5 años a aquellas horas por allí?”. Por la zona no había viviendas cercanas. El soldado empezó a notar cierta ansiedad. Abandonó su puesto en la garita junto a su arma reglamentaria.

Se llegó a alejar de su puesto unos cien metros en busca del niño. No vio ni rastro. Volvió a la garita, con un gran malestar y llamó a través del teléfono al puesto de guardia. Al momento se personó en la garita un Land Rover con un cabo y dos soldados. Al entrar en el puesto de vigilancia se encontraron a nuestro testigo en el suelo, víctima de una lipotimia. El cabo se asustó al ver el rostro descompuesto del muchacho. Al día siguiente, el soldado es llamado para reunirse en un despacho de esta base militar con un alto mando para dar parte de lo ocurrido, resolvieron que debía tomar vacaciones sin hablar con nadie de lo ocurrido.


Otro testigo, en marzo de 2004, estando de instrucción nocturna. Eran las dos y media de la mañana. Uno de los compañeros que se encontraba a unos 200 metros del resto del grupo, llegó corriendo y diciendo. “¡He visto una niña, he visto una niña!”. La describía como de unos siete años, con melena oscura y unos intensos ojos azules. Enseguida hicieron una batida para buscar a la pequeña pero no encontraron nada de nada.

Otro de los testigos de este misterio es un teniente que salió a hacer ejercicio físico por los alrededores de la base, aprovechando la carretera que va paralela a la pista, al pasar por los hangares, puedo ver claramente a una niña, con la cabeza hacia abajo y sin piernas, desplazarse sin tocar el suelo.


Según la versión de los testigos, la fisionomía o aspecto de la supuesta niña puede variar, pero el denominador común es que se trata de una muchacha de corta edad (6 o 7 años) y baja estatura, ojos claros y pelo color oscuro que se aparece cruzando los alrededores de la garita con aspecto desolador, ropa algo rota y sin las extremidades inferiores. Unos testigos incluso hablan de que la niña ha llegado a dirigir su mirada hacia él con expresión desconcertante al tiempo que se desvanecía entre los arbustos cercanos.

Precisamente la leyenda de la niña de la garita surge en torno a uno de estos puestos de vigilancia (garita sur), el que está más alejado del núcleo edificable del acuartelamiento y donde algunos militares afirman haber visto la figura de una niña que a modo errante vaga por ese lugar.