Como muchos otros naufragios en la historia, el del SS American Star  en una playa de Fuerteventura está repleto de leyendas, rumores y en definitiva misterios que jamás serán desvelados para permanecer ocultos por el mar.

Este barco fue bautizado en agosto de 1939 por Eleanor Roosevelt, un barco que sería durante mucho tiempo el mejor barco de pasajeros de la historia de esa época. Se emplearon los mejores materiales para construirlo con un majestuoso interior para el selecto club de los pasajeros adinerados que adoraban viajar ene este tipo de barcos.

Con 220 metros de eslora, y 28 metros de manga tenía dos turbinas de vapor que ofrecían más de 34.000 caballos de potencia y una velocidad superior a los 22 nudos, todo un récord para este tipo de barcos en esos años tan revolucionarios en la náutica.  Se transformó en el USS Westpoint con el tiempo, llego a transportar en su interior a más de 5000 soldados, aunque debido a las necesidades bélicas en la mayor parte de sus viajes alojó a 8000 pasajeros.

Al finalizar la guerra y fue devuelto a sus propietarios. para que en 1946 pudiera hacer su primer viaje inaugural, de Nueva York a Southampton. Los siguientes años fueron la edad dorada del SS América. Años después la llegada de la aviación comercial hace inviable económicamente a muchas líneas de cruceros.

Con estos inconvenientes y la inviabilidad de transportar pasajeros, este barco se vende a la naviera griega en 1965 cambiando su nombre por el SS Australis se configura para que pueda transportar emigrantes y turistas a la vez. Pero con malas inversiones e ideas este barco cambió de propietarios llamándose SS Italis, SS Noga y SS Alferdoss.

Después de 14 años pasa por manos taiwanesas, tailandesas y griegas. Se cruzan proyectos para remodelar sus decrépitos restos y convertirlo en hotel flotante. Incluso se baraja su posible adquisición por parte del gobierno de los Estados Unidos para reconvertirlo en un buque prisión cerca de Nueva York.

La compra del barco por la empresa asiática por un precio ridículo le auguraba un destino exótico como hotel flotante. Sería su último cambio de nombre  y su última travesía. Al poco tiempo el remolcador ucraniano, Neftegaz 67 se hizo cargo de esta histórica reliquia en Atenas para llevarlo hasta Tailandia.

Un terrible temporal y unas extrañas circunstancias se encargaron del trágico final para terminar como fondo marino en las playas de Fuerteventra, rescatada la tripulación y rompiéndose el casco, este barco termino de tal manera.

Pasado poco tiempo y reduciendo la escasa vigilancia los locales y turistas se ingeniaron poleas y tirolinas adaptadas a las ruedas de sus vehículos para sacar cuanto pudieron del interior del barco. Después de meses en el barco solo quedaba el esqueleto sin tornillos, pasando todo a ser souvenirs que se vendían en tiendas de la isla. Un triste final para un gran barco , la especulación financiera y la negligencia acabaron con el SS America.