La costa de la ciudad de Arrecife, capital de la preciosa isla Lanzarote, está marcada por la sucesión de enormes calas de arenas claras y finas, zonas rocosas sí como charcos de gran tamaño que adornan el paisaje. Como sucedió en el resto de las islas, Lanzarote fue objetivo destacado de fuertes ataques de piratas y corsario que desataron el pánico entre las gentes que vivían allí.

Fruto de este historial pirata de la época, allí se construyeron castillos y atalayas que formaron un precario sistema de defensas que hizo frente al ataque de ingleses, portugueses, holandeses, franceses, moriscos y argelinos durante muchos años. En su historia figuran más de 13 ataques entre los años 1459 y 1762 con un enorme coste en vidas y gran cantidad de secuestros.

En primer lugar tenemos que destacar situado en un lugar privilegiado, el Castillo de San Gabriel que es un castillete en forma de diamante construido a finales del siglo XVI por un famoso ingeniero militar llamado Leonardo Torriani, hoy en día alberga una pequeña muestra sobre la historia del lugar y piezas arqueológicas que no se pueden perder si visitan la isla.

En dirección norte del puerto, y en conexión con la fortaleza del Quemado, se levanta el Castillo de San José, que es una construcción que se levantó ya en el siglo XVIII para aumentar la potencia de fuego del vecino Castillo de San Gabriel formando una defensa realmente imponente. Esta batería costera se encuentra en perfecto estado de conservación y podemos disfrutarla sin ningún problema deleitándonos con su majestuosidad.

Justo a las playas de Yaiza y Del Papagayo se establecieron los primeros europeos en las islas, que llegaron con intención de quedarse cerca de los inicios del siglo XV. Los normandos que por entonces residían en la isla, levantaron una pequeña fortaleza de piedra con el nombre de ‘ El Rubicón’. San Marcial del Rubicón, que es hoy en día uno de los yacimientos arqueológicos más famosos de la isla y con más relevancia histórica.

La localidad de Teguise fue, durante siglos, la capital de Lanzarote, una ciudad blanca repleta de viejos palacetes, iglesias y conventos que llenavan de gente en la época, en esta ciudad se construyó el Castillo de Santa Bárbara, que fue una fortaleza construida a inicios del siglo XVI que servía para proteger a la población de los saqueos de los piratas y corsarios durante esos trágicos años.

Sin duda alguna la isla de Lanzarote alberga una gran historia de piratas y corsario que pueden ser dignos de cualquier película, así que no pueden de dejar de visitarlos si van a esta precioso isla.