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Internacional

Contrajo matrimonio con un terrorista y recibió el regalo de bodas más horrible posible

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hace

La protagonista de esta historia real se llama Asia Ahmed Mohamed y se enamoró de un hombre que conoció de nacionalidad marroquí, con los años y al estar profundamente enamorada decidió contraer matrimonio con el hombre.

Cuando estaban de novios, ella se había dado cuenta de que andaba en alguna cosa ilegal, pero como nunca tuvo líos de importancia, no le dio mayor importancia y como estaba tan enamorada la cegó, pero el día de su boda recibió algo totalmente horrible.

El día de su boda recibió un hermoso vestido y un cinturón de explosivos, muchas chicas hubieran salido de allí corriendo como una loca, pero ella decidió permanecer a su lado y vivir una historia de amor que evidentemente no duraría mucho.

La chica descubrió que su marido era un conocido terrorista a nivel internacional, muy conocido por sus actos sangrientos en Siria, su nombre era “el decapitador de Castillejos”, por imágenes suyas con cabezas humanas. Como es normal su marido duró muy poco, dieron con él y lo mataron. Ella todavía sigue pagando las consecuencias por haberse enamorado de un hombre de tal calaña.

AL intentar volver a su país de origen, fue acusada de pertenecer a grupo terrorista y fue detenida de inmediato, ella viajaba con sus dos niños pequeños, los cuales fueron conducidos a una institución y ella terminó confesando ser miembro del Estado Islámico de Siria. Y todo por haber tomado las decisiones equivocadas por amor, ahora no solo ella sufre en la cárcel sino sus dos hijos pequeños.  Lo que hace la gente por amor es totalmente increíble.

*Las fotos son representativas, NO son los protagonistas de la historia.

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Internacional

Mataron a su novio, pero enamoró al asesino por internet y lo que hizo es brutal

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Un hombre llamado Bimbo tenía un crimen por encargo como siempre. Uno más. No era uno político ni comercial. Pero en principio consistía en un “trabajo” fácil y no debía despreciarlo para ganar dinero y prestigio. Era mediados de febrero cuando le asignaron la tarea a este sicario de Bogotá.

Debía asesinar sin dilación a un reciclador en la localidad de Bosa de la capital colombiana. Pero algo falló sin esperar. Más precisamente, su arma. Huyó antes de que respondieran con fuego su misión. Pero al escapar del altercado, percibió que una pareja que ingresaba a su vivienda con su vehículo lo había visto, y se le pasó por la cabeza lo peor.

No quería dejar testigos y no vaciló ni un segundoo: asesinó al conductor del automóvil, Ángel Giovany Aparicio, un paramédico. A su lado estaba su preciosa novia, quien desesperada y aterrada lo sostuvo en sus brazos los segundos finales de su vida.

Al principio, la policía no creían en la versión de la mujer. Afirmaban que Aparicio había sido víctima de una bala perdida durante el altercado en la calle. No creían que había sido fusilado sin piedad. Pero ella -cuyo nombre no trascendió por razones de seguridad- sabía bien qué había ocurrido esa noche.

Fue entonces que decidió comenzar a investigar y colaborar junto a la Sijín Bogotá para el esclarecimiento del caso de una vez por todas. Para ello -con la ayuda de los detectives policiales- ideó un plan perfecto: creó varios perfiles falsos en las redes sociales, concretamente en Facebook y comenzó a rastrear conocidos por la zona en que operaba el criminal.

Foto del asesino.

Poco a poco y sin descanso consiguió dar con él. Conocía su supuesto alias y su nombre, que fueron aportados por la policía. Pero necesitaba pruebas para incriminarlo. Hasta que el hombre cayó en la trampa por la red social.

La mujer lo conquistó como nunca se podía haber imaginado, ganó su confianza plena. Intercambiaron mensajes todos los días, de todo tipo. Orales y escrito. Ella le enviaba fotografías sexuales, incluso. Le contaba que estaba sola, que había sido condenada y que cumplía la sentencia en su casa. Decía pertenecer a una peligrosa banda criminal. Por el momento, sería difícil que se conocieran en persona para intentar tener una relación.

Pero le indicaba que estaba ansiosa y continuaba mandándole fotos íntimas para tenerlo bien atento, sin que su rostro apareciera claramente. Ciego este hombre, él también comenzó a contarle sobre su vida. A confesar sus delitos. Le relató varios asesinatos, pero sobre todo el que más le importaba a ella: el de su querido y añorado novio, el paramédico Aparicio.

Foto de su novio.

Al escuchar el mensaje que Bimbo le enviaba por el sistema de mensajería, la joven sintió que la sangre se le congelaba. Pero también sabía que tenía la prueba que tanto necesitaban las autoridades para hallar justicia.

El accionar de la mujer no sólo sirvió para poner tras las rejas al sicario, sino también para poner fin a una peligrosa banda delincuencial de Bogotá: Los Cápsulas, un grupo criminal dedicado al narco y a los asesinatos por encargo que opera desde hace 10 años en Bosa, Piamonte y Humberto Valencia, según consignó el diario El Tiempo. Quince de sus integrantes quedaron detenidos.

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