Cuando pensamos en la seguridad de nuestro hogar o propiedades, son muchas las opciones que pueden ser efectivas contra los que quieren robarnos. Un portón con candado, muros altos, puntas filosas o cercos con electricidad para defendernos de intrusos.

Poner rejas a las ventanas, alarmas, cámaras de seguridad o contar con un vigilante nocturno sí es que se vive en un condominio. Y bueno, también se puede aprovechar de tener un compañero fiel, imponente, con grandes dientes, uno más pequeño pero que haga ruido, o si se quiere ser económico, incluso un cartel que diga que hay un perro agresivo, puede servir.

Estas medidas han sido la salvación de muchos objetos valiosos, de familias que podrían haber sido asaltadas o un poco menos terrible pero no menos importante, que podrían haber sido atacadas por un insistente vendedor ambulante, encuestador, tarotistas o predicador. Sin embargo, y es aquí donde quiero poner la atención, creo que hay algunos que simplemente no comprendieron el objetivo del cartel de “cuidado con el perro” y prefirieron hacer reír a todos los que llegaron a sus puertas.