La agencia de calificación financiera Fitch ha concedido a Canarias la máxima calificación crediticia con la que cuentan las comunidades autónomas españolas, al subir su nota desde ‘BBB’ con perspectiva estable a ‘BBB+’, como consecuencia del “buen comportamiento económico” y de la “eficaz gestión de las finanzas públicas” del Archipiélago.

Con esta revisión al alza, Canarias es la única Comunidad Autónoma de régimen común que consigue esta calificación, “la misma que el País Vasco y el Reino de España”, ha subrayado la consejera de Hacienda, Rosa Dávila.

La consejera ha vuelto a poner de manifiesto la solvencia del Archipiélago “al tener unas cuentas saneadas y una situación de fuerte liquidez debido a una mejora en el ratio de cobertura de la deuda, cuyo peso relativo disminuyó al pasar del 118,1% en 2015 al 111,6,% en 2016 como resultado de los mayores ingresos corrientes”.

“Fitch ha elevado el rating de Canarias por la eficiente gestión presupuestaria y financiera de las cuentas públicas de la Comunidad Autónoma, con crecimientos superiores a la media del Estado y siendo, además, una de las autonomías menos endeudadas de España”, remarca la consejera.

En concreto, el Archipiélago, con 3.195 euros, es al cierre del segundo trimestre de 2017 la autonomía con menor deuda pública por habitante. La media de las comunidades autónoma se sitúa en 6.139 euros, prácticamente el doble.

Además, las Islas presentan la menor deuda con relación a su PIB, el 16,7%, solo por detrás de Madrid y el País Vasco, situándose la media de todas las autonomías en el 21,5%.

De seguir así, afirma la responsable de la hacienda autonómica, el Archipiélago alcanzará en 2020 el objetivo del 13% del PIB que marca la Ley de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera, “mientas otras comunidades autónomas tardarán 30 años en hacerlo”.

Según explica la agencia en un comunicado, el saldo presupuestario de Canarias mejoró durante el periodo 2012-2016, “impulsado por mayores ingresos fiscales”.

“El buen comportamiento económico en 2016, con un crecimiento del PIB nominal del 4,2%, permitió que el saldo presupuestario de la región continúe la tendencia positiva iniciada a partir de 2012, incluyendo un crecimiento del 20,5% de los ingresos no financieros durante todo el periodo 2012-2016”, asegura .

Gracias a ello, las Islas registraron un resultado de explotación del 5,8% en 2016, una mejora sustancial frente al 1,9% de 2015, “por encima de nuestras expectativas” prosigue el comunicado.

Este resultado, a juicio de Fitch, se vio impulsado por mayores impuestos recaudados por cuenta propia y mayores transferencias del sistema de financiación autonómica, ya que la región recibió fondos adicionales para cubrir los gastos generales debido a las mayores entregas a cuenta del sistema de financiación autonómico de 2016 y a la liquidación de los recursos del sistema de 2014.

Así mismo, la agencia destaca en su informe que la Comunidad Autónoma también ha cumplido con los objetivos de estabilidad presupuestaria y sostenibilidad financiera “cada vez más estrictos” desde que entró en vigor la Ley de Estabilidad Presupuestaria en 2012.

En este sentido señala que la región registró un déficit fiscal global del 0,33% en 2016, “el más bajo entre las regiones españolas” y está en vías de alcanzar el objetivo de 0,6 % en 2017.

“Esperamos – prosigue el comunicado de Fitch – que los ingresos no financieros continúen creciendo en 2017, impulsados por el crecimiento económico y por la participación adicional en fondos de transferencias corrientes del sistema de financiación autonómico, de modo que los ingresos de dicho sistema se incrementen en 403 millones este ejercicio, equivalentes a aproximadamente 6,7% de los ingresos no financieros de 2016.

También subraya que Canarias podrá recibir fondos “extras” en caso de que se aprueben los Presupuestos Generales del Estado para 2018, como ya ocurrió en 2017, “aunque éstos no están incluidos en nuestras proyecciones”, indica el comunicado.

Equilibrio presupuestario

Por último, la agencia considera que el Gobierno regional ha demostrado tener la capacidad de controlar los gastos corrientes de forma proporcional a la recaudación de ingresos, evitando las desviaciones presupuestarias y pagando sus obligaciones comerciales a tiempo.

Por ello, concluye, “la calificación puede ser mejorada si el Gobierno regional presenta un saldo positivo estructural asociado a la estabilización total de la deuda en torno al 100% de los ingresos corrientes de forma sostenible”.