El grave incidente ocurrido en Ucrania provocó el abandono masivo de los habitantes de Chernobyl y Pripyat, actualmente desoladas.

En 1986, en las cercanías de Chernobyl y Pripyat, un aumento súbito de potencia en un reactor de la Central Nuclear de Chernobyl provocó un desastre nuclear con una magnitud de poder incluso mayor que las explosiones de las bombas de Hiroshima y Nagasaki. Hoy, 31 años después, ambas ciudades son escenarios de desolación.

El accidente, hace poco más de tres décadas, ocurrió tras una prueba para la simulación de un corte eléctrico, en la cual un aumento súbito de potencia en el reactor 4 de la planta provocó el sobrecalentamiento del núcleo del reactor y la explosión del hidrógeno en su interior. El accidente fue tan severo que, de hecho, se estima que su poder nuclear habría emitido una radiación 200 veces más fuerte que los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki en la Segunda Guerra Mundial.

Las estimaciones respecto al número de víctimas por el incidente es un tema controvertido, pero se dice que el número de personas directa e indirectamente afectadas asciende a cientos de miles. El Museo Nacional de Chernobyl se erigió para exhibir la historia y las consecuencias del incidente, en el cual se puede apreciar, por ejemplo, un animal embalsamado con al menos ocho patas.

Y si bien la planta nuclear llegó a funcionar hasta el año 2000, los dos poblados aledaños fueron evacuados. Pripyat tenía unas 49.360 personas y hoy tiene cero habitantes, mientras que la ciudad homónima ubicada a 15 kilómetros tenía unos 14 mil residentes y hoy sólo alberga 704 personas.

Esta última ciudad desértica tiene, además, un hotel para turistas que visitan la ciudad y su panorama desolado por el accidente. Sin embargo, en el radio de 30 kilómetros alrededor de la planta se estableció una Zona de Exclusión vigilada por policías fuertemente armados.

Por fortuna, tras décadas de vertido de radiación incontrolado a la atmósfera, hoy el reactor afectado se encuentra encerrado bajo este sarcófago.